El restaurante: Una carta selecta para disfrutar. Platos bien hechos, tradicionales o innovadores, con un buen vino, y en un ambiente distinto, acogedor. Un ambiente para relajarse admirando las mejores vistas de la sierra. Buen provecho. Las habitaciones: El lugar donde vive el huésped merece un apartado especial. En "Luces del Poniente" todas buscan la comodidad, la tranquilidad y la exclusividad. No hay dos iguales. Cada una tiene su personalidad y decoración propias. Para todos los gustos. Las zonas comunes: Hojear la prensa en la sala de lectura, charlar con los amigos en la terraza, o si le apetece, tomar un té en el salón, junto a la chimenea; en el restaurante, al cenar, repasar la jornada delante de un buen vino. Y siempre, siempre, con la constante presencia de las montañas, el sol, la nieve y el cielo.... |